¿Cómo pides un cambio si no conoces a los principales actores políticos?

El día de ayer una señora que se identificó como parte del Reforma tocó la puerta de mi casa para hacerme una muy larga encuesta. Al principio, como bien comentaron las personas que estaban conmigo en ese momento, se sentía muy “amarilla y negra”, porque las preguntas eran sólo de Marcelo Ebrard y cómo se ha desempeñado como Jefe de Gobierno en el Distrito Federal.

Por si tienes duda, mi opinión es la siguiente: no ha hecho un mal trabajo en cuanto a salud y educación, pero todo lo bueno se ve opacado por la “obritis” que tiene, la necesidad de dejar monumentos realizados por él en las vías públicas del DF (llámese “SúperVía”, Línea 12 del metro, etc.) que tienen en jaque a la ciudad.

Pregunta tras pregunta le encuesta fue evolucionando a “¿si las elecciones fueran ahora por quién votaría?”, en presidencia elegí a Cantinflas, sin importar el candidato. Pero, cuando llegaron a la sección de “¿Qué opinas de los siguientes políticos?” he de confesar, querido lector, que no conocía a la gran mayoría de ellos. A “Juanito” sólo lo reconocí porque al final de su nombre decía “Juanito”, sino ni por enterada… me da mucha vergüenza admitirlo, pero, tengo que preguntarte ¿estás igual que yo? Lo que lleva a la pregunta más severa que me he hecho en estos últimos días ¿Cómo puedes opinar o querer cambiar si no conoces tu situación actual?

Me pegó muy fuerte esta encuesta, me doy cuenta que por más que tengo la oreja parada para saber lo que sucede en el país, las noticias que llegan a mí son las más alarmantes pero menos importantes al final, porque están hablando de cosas que no puedo cambiar sin conocer a quién me puede ayudar a hacerlo y quién seguirá por el mismo camino.

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Viendo Llover

Sentada frente a mi escritorio, procrastinando la chamba, prefiero voltear la mirada y ver cómo llueve. Hay una escalera cerca de mí, tiene un techo de plastiquito improvisado, lo que hace que la lluvia se escuche más fuerte de lo que realmente está, creo que ahí cae el agua de las gárgolas, porque a veces ya ni llueve y sigues escuchando la lluvia.

Nuevamente me veo enfrentada ante mi mala memoria, mi falta de decisión y mis chaquetas mentales tan efímeras que no las recuerdo… Abrí esta entrada de blog para escribir sobre algo más, sobre algo diferente, tristemente ya no me acuerdo de qué demonios quería escribir.

El cielo se está cayendo… El diluvio en el que me vi atrapada el sábado en la tarde me hizo recordar un chiste o noticia o algo que escuché de que el gobierno de Mérida fue convencido por un loco de construir una nueva Arca porque Dios le avisó que iba a hacer otro diluvio… al momento de escucharlo inmediatamente lo deseché, pero, ahora creo que puede que tenga un poquito de razón jajajaja

Una amiga mía se deprime cada vez que llueve, yo le digo que hay que alegrarnos cuando pasa, hemos abusado de este planeta y lo estamos calentado de más, yo opino que la lluvia es una manera desesperada del planeta para intentar enfriarse, también para barrer con toda la porquería que le estamos echando.

Tenemos que entender que somos un náufrago que no sabe nadar en medio de un océano infinito, en una pequeña balsa que nos provee del agua, comida y sombra que necesitamos para sobrevivir, pero en lugar de cuidarla para que nada le pase y nos siga brindando de lo necesario le estamos haciendo hoyos y desgastando, ya se está empezando a filtrar el agua en nuestra balsa y pronto se va a hundir…  ¿Cómo carajos va a sobrevivir ese náufrago sin esa balsa si ni nadar sabe?

Cada vez que tires basura a la calle, o dejes prendida la luz en una habitación en la que no estás, o dejes correr el agua mientras te cepillas los dientes pregúntate ¿cómo vas a sobrevivir sin esta gigante balsa que te lleva a través del océano infinito que es el Universo?