(Cuento) Es momento de despertar

Antes de que todo esto empezara yo solía ir por la vida con objetivos cortos, minuto a minuto, sólo podía pensar “tengo que terminar esto antes de las 3:25pm”, “tengo 45 minutos para comer”. Solía pensar que era un ser humano más en este planeta sin un objetivo definido.

Poco a poco mi vida fue cambiando, me fui interesando en temas poco comunes en un principio que después se fueron volviendo populares. Supongo que esto se debió a que la humanidad presintió lo que estaba por pasar; intentaban preparase para lo que vendría.

Siempre he sido de la teoría que las personas pueden ignorar conscientemente algo pero que en el fondo, una parte de ellos (el inconsciente colectivo por llamarlo de una manera) presiente lo que está por pasar o sabe más de lo que imagina. Como aquellos perros que ladran antes de que a una persona se convulsione o antes de que comience un temblor.

Todos crecemos con historias fantásticas escritas por autores maravillosos que nos hacen vibrar, que nos invitan a soñar y a vivir en mundos ajenos al nuestro. Pero, ¿te has preguntado qué pasaría si un día te dijeran que no es fantasía?

Una noche como cualquier otra soñé que me encontraba en un hermoso bosque en el que nunca había estado, lleno de vida y magia. Al caminar por él me encontraba un claro con un lago pequeño, a la orilla veía una gigante figura. Sin miedo me acerqué hasta darme cuenta que era un dragón hembra; cuando me acerqué más escuché un sonido que venía del árbol más cercano, al levantar la vista vi una hermosa águila real con una mirada penetrante, fuerte pero hermosa.

Estuvimos unos segundos en silencio, no me atreví a decir nada, romper este mágico silencio en el que parecía que el águila y el dragón tenían una larga conversación. De repente al mismo tiempo me dijeron:

–  El mundo nos necesita, es momento de despertar

Abrí los ojos, estaba de vuelta en mi habitación segundo antes de que sonara el despertador. Al iniciar mi rutina diaria comencé a notar diferencias, la luz del sol brillaba de manera distinta, al prender las noticias éstas llevaban un hilo distinto, al ponerles atención podía “escuchar entre líneas”, una advertencia de que todo estaba por cambiar. Al principio descarté lo que entendía achacándolo a que eran rezagos del sueño.

No fue así, el mundo comenzó a cambiar, las señales se fueron volviendo cada vez más obvias. Estábamos todos en peligro y alguien tenía que hacer algo al respecto. Noche tras noche me encontraba de vuelta en ese mismo bosque, junto al águila y al dragón. Noche tras noche me daban pedazos de mensajes:

–  Ellos están por llegar, es momento de despertar

–  Perdona a tu hermano, une fuerzas con él, es momento de despertar

–  El mundo nos necesita, es momento de despertar

 

Finalmente el mundo cambió, todo se volvió cada vez más intenso, cada vez más oscuro. La gente se volvía más agresiva, las catástrofes estaban a la orden del día. Todo lo que estaba sucediendo parecía sacado de las profecías de Nostradamus o San Juan.

La noche previa a todo volví a soñar con el Dragón y el Águila. Esta vez me dijeron:

–  Ha llegado el momento de luchar para salvar a los humanos, ellos han llegado para destruirlo todo pero estamos aquí para prevenirlo. Ya hemos despertado a todos, es momento de que te unas y pelees a nuestro lado.

Al otro lado del lago había una puerta de madera con un arco de piedra que nunca había visto, era gigante. Parecía estar ahí, sin ser sostenida por nada más que el marco, no era parte de un edificio, estaba simplemente ahí.

El Dragón fue quien se acercó y la abrió, no podía creer lo que veía, al otro lado se podía observar un panorama totalmente distinto. Un campo enorme de tierra roja y cielo negro. En él se podía ver una batalla. Cuando el dragón cruzó la puerta se transformó en una poderosa guerrera, con una brillante armadura. El águila cruzó después, transformándose en un caballero con una brillante armadura, a su costado se podían ver dos poderosas espadas. Cuando crucé la puerta noté que portaba un hermoso arco.

La batalla fue feroz, hubo momentos en que pensé que no íbamos a sobrevivir pero gracias a que todos nos unimos pudimos derrotar a quienes venían a hacernos daño.

Una vez apareció la puerta y la crucé de vuelta al bosque. Al encontrarme ahí desperté. No sabía si lo que había vivido era real o no. Desperté y todo había cambiado…

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